Ayer encontré dos diamantes y me perdí en ellos,
pronto se convirtieron en mi escape,
El sol y la luna fueron testigos de las largas horas de
ilusión y alegría;
Al estar sin ellos note que todo seguía como antes
por ello decidí cambiar mi escape por la eterna compañía del silencio,
las nubes ofendidas escondieron a mis eternos compañeros.
Mientras la larga obscuridad reinaba pude reconocer la
distancia del pensamiento, note que mis opiniones se
hacían uno con el silencio...
Fue cuando emprendí que entre la falta de razón y el silencio mi Ser se pierde.
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